Innato en Nosotros.
Lo siguiente no es un secreto, no obstante, no todos admiten ser parte.
Concluyendo uno de los tantos y exhaustivos análisis consciente en cuanto a quién es el ser humano, logre descifrar una característica innata que ningún ser humano puede negar.
Esto se contrapone al elocuente dilema de que hay gente mala y buena.
Es decir, cada uno de los seres humanos que han Existido y, que Existen en la actualidad, tiene como herramienta o arma, el ímpetu agresivo en su ser.
No hablamos de que lo utilicemos desmesuradamente, no obstante, sin darnos cuenta, todo el tiempo lo necesitamos utilizar.
Esta característica innata nos ayuda a subsistir, sin ella, no podríamos estar vivos.
Y en ocasiones extremas, nos ayuda a protegernos puntualmente.
Vivimos un sistema interdependiente que se reorganiza a cada instante, esta reorganización depende de cada individuo.
Sus expectativas hacen que su presencia no quede desapercibida.
Esto quiere decir que cada uno de nosotros estamos en busca de algo, ese interés que puede ser secreto o relativamente compartido, tiene un trasfondo rotundamente egoísta.
No hacemos nada por el otro (siempre estamos haciendo lo mejor que podemos para nuestra mejor subsistencia).
En este contexto, podemos dejar que el otro se lleve los premios, no obstante, no lo hacemos por ser bondadosos.
En todos los casos, cuidamos de nosotros mismos, es decir, nos damos cuenta consciente o inconscientemente, que dejar que el otro se lleve el premio es la mejor opción.
Sin embargo, si logramos percibir que podemos actuar en favor de nuestras convicciones, no dudamos en buscar el premio.
Si estamos conscientes de nuestra superioridad, al nivel que requiere la situación, no desmerecemos ninguna oportunidad.
Y, si nuestro contrincante nos presiona, ponemos en práctica los mejores artilugios para segmentarlo a un nivel inferior.
Esto no se diferencia en ningún ser humano, tampoco es diferente entre los géneros ni en diferencias de edad.
Todos logramos hacer un combate, sea mental o físico, para subsistir en este mundo.
Es la única forma que se puede estar vivo.
No lo hacemos directamente en contra del otro, simplemente nos defendemos por saber que si no lo hacemos nosotros, ese otro lo hará primero.
Tampoco utilizamos los mayores recursos personales todo el tiempo, esto nos lo prohíbe el régimen social, es decir, tenemos leyes que lo prohíben y personal que lo implementa.
Si no fuera así, sería la ley del más fuerte.
Esta última oración nos corrobora esta realidad agresiva, humana e innata.
En la actualidad, se publicita la competencia.
Que significa en su trasfondo más radical este competir?
Simple, lograr mis cometidos en el ámbito que sea, sin importar los medios a utilizar ni quien esté del otro lado.
Observémoslo con un ejemplo.
Si un hombre le dice a una chica algo extremadamente sensual, sin que esa chica se encuentre interesada en ese hombre, podría llegar a suscitar un enfrentamiento verbal o en grado extremo, físico o judicial.
Sin ser muy inquisidor, cada uno de nosotros (seres humanos) tenemos muchas herramientas para defendernos y si no alcanzan para el hecho en cuestión, buscaremos ayuda inmediata.
No tenemos en nuestra psique consciente o inconsciente, la prudencia de ser desvalorados, desbancados o agredidos.
Si lo hacemos, es a favor de nosotros, nunca es por el otro.
Cuando nos sentimos ofendidos, nuestra innata actitud se divide en dos acciones, atacar o sentirnos indefensos y quedarnos con el enojo.
Ese ataque no siempre es directo, menos aún, físico, pero si lo hacemos, es para destruir esa amenaza.
Y en el caso de que no tengamos el coraje y nos quedemos con ese enojo, si logramos enfrentarnos a esa persona en un próximo momento, buscaremos el logro de nuestra ganancia.
Esto es algo necesario para subsistir en el Planeta Tierra desde que existieron 2 humanos.
Cuando dejamos pasar alguna agresividad, por más que sea imperceptible, pero que nos proboco algún mal estar, lo hacemos para sobrevivir, egoístamente, lo hacemos por nosotros.
No es fácil aceptar que somos lo suficientemente agresivos como para reconocer (que cualquiera de nosotros) le quitaría la vida a un semejante.
No obstante, quién puede decir que se quitaría la vida por alguien?
Menos aún, en una situación de vida o muerte extrema.

Comentarios
Publicar un comentario